12 MAR (MIA) .- David Chocarro cumple su sueño de producir, protagonizar y dirigir su primera película, donde además actúa junto con su esposa, Carolina Laursen, tocando un tema que dará mucho que hablar: el mundo «Swinger».

«Un sueño, es un sueño y la verdad después de haber hecho, por suerte, tantas pelis como actor y habiendo dirigido teatro y varios cortometrajes, sentía que era lo que seguía y encontré un grupo de locos que confiaron y que creyeron, y nos asociamos y sacamos la primer película delante y digo la primera, porque vienen más»

Cinta programada para estrenarse a finales de año y donde además dirige a su esposa en la vida real y en la ficción.

«La verdad que era difícil, porque era como al conocerte, al tener tanta confianza uno quizás, a veces puede pecar como de bueno, ¡no, no, no me digas eso!, pero no, estuvo muy bien.

«Hubo una buena línea de director-actriz separada de marido-mujer», dice Carolina.

Una historia donde comparten complicidad. pero no argumento.

«La historia va justamente de una familia, de un matrimonio de 20 años de casados con una hija adolescente y que quieren investigar y quieren arriesgarse a probar cosas nuevas en el matrimonio», cuenta David.

«Bueno, era un matrimonio, quería probar el mundo swinger ¡jajaja!», interviene Carolina.

«¡Nada que ver! No empiecen a decir ‘¡ah, entonces ustedes..!’, ¡no, no, no, jajaja! Calma, calma».

Un tema que muchos piensan y una conversación que pocos tiene.

«Todos tenemos fantasías. Todo el mundo tiene fantasías. No todo el mundo se anima a decirlas, esa es la única diferencia. Y por eso también confío tanto en la película que estamos haciendo, porque cuando uno le pone voz, le pone palabras a esos pensamientos que la gente no se anima a decir, es cuando los terminas atrapando».

– ¿Pero lo han probado?
No lo hemos probado, no, no, probar no lo hemos probado, pero sí, a mí me tocó hacer muchísima investigación, investigamos muchísimo todos los códigos que hay detrás de ese mundo. Acá debe estar lleno de señales que uno ni lee».

«Bueno, lo de la piña al revés», señala Carolina.

«Si ustedes ven en el supermercado una piña invertida, es porque ahí hay alguien que es swinger, entonces es como que te está… Y si prestan atención, en Miami es una ciudad donde se practica muchísimo. Hay casas, casas que tienen piñas invertidas».

Jennifer García/MezcalTV

Prohibida su reproducción parcial o total. La copia o distribución no autorizada de este artículo y su correspondiente imagen infringe los derechos de autor.