27 MAY (MEX) .- Maribel Guardia celebrará su cumpleaños trabajando en la puesta en escena de «Perfume de Gardenia», pues ella prefiere trabajar ese día para no extrañar ni a su hijo Julián Figueroa ni a su nieto José Julián, además de que sentirá el apapacho del público; aunque confiesa que tiene recuerdos muy bonitos de sus festejos anteriores, opta por tener la mente ocupada para no deprimirse.
«En el escenario, porque me va a tocar estar aquí para mi cumpleaños (‘Perfume de Gardenia’). Muchas veces he celebrado mi cumpleaños (29 de Mayo) en el escenario y me gusta.
«Ahora más que nunca me gusta trabajar, porque son fechas que uno siempre extraña y recuerda cosas del pasado que son muy bonitas, que las traes en el corazón tatuadas, pero que sí te ayuda a no pensar en cosas, así que trabajar es buenísimo para mí, me encanta».
La actriz explica que siempre recibe cosas muy bonitas de parte del público y es inevitable encariñarse también con ellos, incluso seguidores que son heredados de las mamás y las abuelas.
«Llegas a sentir al público como si fuera de tu familia, justo cuando sales al aplauso final y te dan ese aplauso, te llena el alma, lo siento como parte de mi familia. Bueno, han sido testigos muchos y nuevas generaciones que no me conocen, de mi trayectoria, pero siempre como que el público nuevo va sabiendo por el último trabajo que tengo y otros de mi generación, que ya están más grandecitos, verdad, que me dan todo el amor del mundo y sí me conocen desde mis inicios.
«Los jóvenes te conocen por lo último, pero también por el cariño de los papás o de los abuelos, entonces ellos heredan un poco eso. Así me pasa: ‘Es que yo la quiero porque mi mamá la quiere mucho, mi abuelita la quería muchísimo’; entonces es muy ‘padre’ para mí».
Maribel no se deja caer porque sabe que le costaría mucho trabajo levantarse y cuando siente que ya no puede más, se pone a rezar y eso es lo que la ha ayudado a seguir de pie.
«La vida a veces te pone pruebas muy difíciles. De verdad que uno dice ‘si me caigo no me voy a poder levantar’; pero ¡híjole, te tienes que levantar!, sacudirte y sobre todo de la mano de Dios, sin él no se puede.
«Sí me han pasado cosas muy difíciles últimamente, muy dolorosas, pero a veces estoy muy bien y luego me quiero como ir de un lado y digo ‘¡no Maribel, no!’; y entonces ya me pongo, siempre me ayuda mucho rezar. La verdad es que me llena de mucha energía, mi mente se pone en blanco cuando rezo, entonces es una gran terapia hacerlo o meditar, no sé».
Erika Uribe y Lalo Carrasco/MezcalTV
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